Cuento José el ratón y la pequeña aprendiz

0

30-12-2010 | Por : uslico | Categoria: Cuentos

En un lugar no muy lejano existía un Reino que se llamaba “Amula” este reino es muy especial ya que sus habitantes son ratones, su Rey se hace llamar Luis Segundo, ellos se dedican a la construcción de relojes,  para lograrlo existían cuatro pequeñas aldeas que se dedicaban a una tarea específica siendo, la Aldea de las Ruedas, la Aldea de Pilas y Manecillas, la Aldea de Montaje y la Aldea de Bobinas, que eran dirigidas por Jefes ratones que el Rey nombraba, la aldea de ruedas como su nombre lo indica hace dos tipos de rueditas las de horas y las de minutos con unos dientecillos que tienen que estar acorde, el ratón Jefe siempre monta a bicicleta, el les dice a los ratones nuevos que observaran la cadena y la estrella del diminuto transporte por que semejaba al mecanismo de aquellas piezas y será  más fácil de entender y realizar sus tareas.

En la Aldea de Pilas y Manecillas, los ratoncitos siempre tienen mucho trabajo aunque siendo sinceros son un poco desorganizados, pero también cuentan con mucha imaginación, su trabajo es muy importante toda vez que las pilas  son las que le dan vida al reloj; al igual que las manecillas y números, ya que son de tres tamaños diferentes, cortas, largas, pequeñas y delgadas, por esa razón está aldea es una de las más grandes del reino. La Aldea de Montaje se encarga de juntar todas las piezas para formar el reloj y de la distribución de ellos, todos los ratones que se encontraban ahí tenían que ser muy hábiles.

Y por último la Aldea de Bobinas aquí se encuentran todos los ratones con más experiencia y dotados de inteligencia, ya que las bobinas son el corazón de los relojes, el Jefe de esa aldea es el ratón José, él es cuidadoso en sus labores le gusta que su lugar de trabajo este limpio, por cierto lo tiene impecable, es muy inteligente  y  experimentado, pero tiene un detalle, es demasiado  gruñón.

Un día la escuela de ratones donde enseñaban lo esencial de la fabricación de los relojes y la importancia de ellos, organizo una visita a cada una de las aldeas para que los pequeños ratones observaran el trabajo que se realizaba en cada una de ellas, y vieran cuáles eran sus habilidades y se ubicaran en el lugar más adecuado, los ratoncitos  solicitaban al Rey Ratón Luis Segundo el ingreso a la aldea de su preferencia, claro que solo los ratones con mejor desempeño podían solicitarlo, ya que el resto eran colocados según lo ordenara el Rey.

Los ratoncitos asombrados se encontraban recorriendo cada una de las aldeas, cuando llego la visita a la aldea de Bobinas, los recibió el Jefe José, el les explico las tareas de ese lugar, al frente de todo el grupo se encontraban cuatro amigos ratones que eran traviesos,  el más grande de ellos era  Ian, seguían los cuates Antonio y Raúl, y las más pequeña Yolo, ellos lo escucharon con mucha atención, acentuando con la cabeza  cada una de las reglas que se dictaban ahí, pasaron posteriormente al cuarto de fabricación, Yolo miraba cautelosamente cada movimiento de los miembros de esa aldea, sin percatarse que el grupo ya la había dejado en ese lugar, Yolo se acerco al Jefe José y le hizo saber que ella quería ser una colaboradora de su aldea, José la miro de reojo afirmando – Para estar aquí  tienes que ser muy inteligente y necesitas ser constante, limpia en tu trabajo y para eso se tienen que pasar muchas pruebas, no creo que tú lo logres y le palmeo la espalda.

Yolo le busco de nuevo la cara y le dijo que era capaz de hacerlo, el Jefe José le sonrió entre dientes y le dijo que tenía carácter pero no es suficiente, solo es una parte de lo que se necesita para estar aquí en Bobinas.

A partir de ese momento, Yolo visitaba todos los días al Jefe José, los primeros días José la ignoraba dándole la espalda,  a pesar de que ella se encontrara a unos cuantos pasos atrás de él, después de una semana el Jefe fue considerado al ver el interés de Yolo mostrándole con más detalle cómo se realizaba el trabajo, hasta que llego el día que la dejo tomar los instrumentos y le empezó a enseñar con más precisión, la pequeña ratoncita era muy feliz porque estaba aprendiendo.

En una mañana el sol centellaba entre las pequeñas casitas de Amula, y con uno de sus rayos matutinos entro por la ventana de Yolo para despertarla, ella dio un salto con un grito ensordecedor ¡Llego el día! apresurada se aseo, cuando bajo del segundo piso de su casita de madera su mamá le tenía el desayuno listo pero Yolo solo tomo un pedazo de queso y se fue corriendo a la escuela , el Rey Luis Segundo daría a conocer la designación de los nuevos miembros de las aldeas, y por tal razón Yolo era la primera en la fila, todos los ratoncitos se encontraban nerviosos y con expectación esperaban que el Rey saliera por su balcón real, cuando sonaron las trompetas salieron los dos grandulones Amador y Arturo ellos eran la guardia real, todos se quedaron cayados cuando el Rey Luis Segundo,  apareció en el balcón, haciendo una reverencia, el Rey ratón alzo su mano saco un lista y comenzó.

– Estos serán los ratones que se unirán a la Aldea Ruedas, y comenzó a dictar  los nombres y uno ellos era Ian el mayor del los amigos de Yolo, el estaba satisfecho porque soñaba con ser algún día el Jefe de esa aldea solo para subirse a la bicicleta todos los días, los gemelos Antonio y Raúl se tomaron de la mano esperando su ubicación, el Rey prosiguió – En la aldea de Pilas y Manecillas; y el primer nombre en decir fue el de Antonio, los amigos comenzaron a reír ya que sabían que Antonio era trabajador pero muy desorganizado y encajaría muy bien en esa aldea, – Los nuevos integrantes de la Aldea de Montaje son… Yolo y Raúl se abrazaron,  y al último que nombro en la lista fue a Raúl, él también quería estar en la aldea de bobinas, Raúl era muy hábil el seria por supuesto un excelente miembro de esa aldea.

El rey se dirigió a los ratones restantes y les comunico que nombraría a los colaboradores de la Aldea de Bobinas y el ratón que no escuche su nombre tendrá que regresar a la escuela a prepararse más y ser seleccionados en otra ocasión, saco un lista la cual era mucho más pequeña que las demás y comenzó a citar los nombres de los afortunados ratones, Yolo se encontraba muy nerviosa por no escuchar su nombre, sus amigos que se encontraban en las filas de sus nuevas aldeas la miran también con preocupación, en ese momento el rey dice – Este es el ultimo colaborador y es Yolo, ella exclamo su felicidad con su sonrisa de luna.

El rey Luis Segundo exhorto a todos los ratoncitos a trabajar mucho y que fueran responsables en sus nuevas tareas, se dio la vuelta retirándose del balcón real, en ese momento los ojos de Yolo brillaban de emoción corrió y le dio un abrazo al Jefe José, el respondió  pero no tan efusivo como su corazón lo hubiera deseado.

Yolo le agradeció al Jefe todo lo que le había enseñado y le prometía ser la mejor de su aldea, José la miro y le dijo que eso seria imposible ya que tendría que ser mejor que él, los dos comenzaron a reírse, a lo lejos en el corredor principal el guardia Amador le hablo al Jefe José solicitándole que se presentara con el Rey que le tenía un encomienda urgente.

El Jefe José entro a la sala de reuniones, el Rey Luis Segundo ya se encontraba en aquel lugar se dirijo hacia él. – Amigo mío como estas espero que cada uno de tus nuevos colaboradores sean de tu agrado y te haya mandado a los mejores. -Claro que estoy de acuerdo con todas las decisiones que tome usted su excelencia, contesto José. ­- No seas tan formal Jefe que el día de hoy necesito un favor, es un poco peligroso y como tú eres el mejor de los Jefes de las aldeas que conforman este reino de Amula confió en ti para esta tarea; Gracias indíqueme cual es esa encomienda que yo gustoso la hare; Mira mi primo Polo tiene una ahijada que no puede aprender a leer la hora y necesito que tu y uno de tus colaboradores vayan con ella y le enseñen pero hay un pequeño inconveniente la pequeña de quien te hablo no es una ratoncita ella es humana; José abrió los ojos como plato por la sorpresa pero aun así le dijo al Rey que sería un placer y realizaría su nueva tarea.

Con mochila al hombro pretendía ir solo, pero Yolo lo alcanzo y le dijo que lo quería acompañar, el molesto la regreso a casa diciéndole que era muy pequeña, que no podría cargar con una responsabilidad como esa y más si lo había solicitado el rey, además no quería que le pasara nada malo, Yolo no lo obedeció y camino atrás de él.

Cuando llegaron a su destino se encontraron con una casa enorme, con cristales que parecían ser las paredes de ese hogar; El Jefe José quería entrar por un pequeño agujero de un ventanal para ingresar por el comedor, pero la ratoncita Yolo le sugirió que sería más fácil si trepaban por el rosal y entraran por la ventana de la recamara de la niña, que así llegarían más rápido y sin peligro alguno, de las cosas extrañas que podrían estar en ese hogar, José de inmediato se enfado, pero sabía que la idea de Yolo era buena, frunciendo  el ceño comenzó a trepar, al llegar a la recamara encontraron a una niña triste.

El ratón se acerco con mucho cuidado y le dijo a la niña que el venia a enseñarle a leer el reloj que lo enviaba el Rey Luis Segundo, que era el primo de su padrino Polo, que así podía decirle la hora a quien ella quisiera, la niña lo miro con una sonrisa y le dijo tú me vas a enseñar pues comencemos, el Jefe José saco de su bolsillo un pequeño reloj de color azul y empezó a explicarle tan rápido, que la niña no comprendía, ella le dijo ¡espera! tú me estas enseñando igual que todos y no te entiendo, el ratón le respondió, si esto es tan fácil como no me puedes entender cualquiera lo haría y comenzó de nuevo de gruñón lo primero que tendrías que hacer jovencita es limpiar este cuarto que está muy sucio, Yolo lo toco de la mano y le pidió que la dejara intentarlo ya que no todos pensamos y entendemos las cosas tan rápido y que fuera más paciente.

El ratón molesto le dejo el reloj, Yolo comenzó con una canción señalando el reloj.- “Las manecillas grandes que son como el bastón del abuelito dan la hora, las manecillas cortas como el bat de Canuto son los minutos, las pequeñas y delgadas son como hadas y son los segundos, hay doce numeritos unos grandotes y otros chiquitos”, la niña comenzó a reírse, Yolo le explico que el día tiene veinticuatro horas y el reloj las divide a la mitad por eso son doce, y los minutos se miden también con los números pero van de cinco en cinco es muy fácil cuenta tus dedos de cada mano y veras, la niña lo entendió muy bien, solo le quedaría practicar aquella canción que le canto aquella pequeña ratoncita, el Jefe José miro a Yolo y le dijo – Mi pequeña aprendiz me has dado un lección, gracias por enseñarme a oír y confiar en la gente, ahora puedo decir que si serás la mejor en la aldea de Bobinas.

Yolo con una amplia sonrisa le dio – Gracias a usted Jefe José por aceptarme, pero yo no le enseñe a oír ni a confiar, solo que no tenía un gran motivo para hacerlo, ahora sabemos que nosotros los pequeños como mis amigos y yo, podemos llegar a hacer mejores día con día y que ustedes los adultos nos trasmitirán ese amor y entrega a nuestros labores.


Cuento José el ratón y la pequeña aprendiz by Vianca Zarazua is licensed under a Creative Commons Atribución-No comercial-No Derivadas 2.5 México License.
Based on a work at Vianca Zarazua.

Interesantes

Cargando…

Recomienda:

  • Stumble upon
  • twitter

Post a comment