Después de crear la Naturaleza, el GRAN GENIO, y antes de crear la primera pareja humana, quiso crear un ser manso… humilde.. y preferentemente blanco… destinado a demostrar algún día a los hombres cómo es el corazón de las criaturas humildes… y, por humildes y mansas , más gratas a la contemplación de su creador.
Recorrió muchos lugares… hasta que, a orillas de una laguna, encontró tierra blanquecina y con su barro, pudo hacer después de muchos ensayos, la primera paloma que lo dejó satisfecho… muy satisfecho.
La paloma era linda…, muy linda; … mansa… muy mansa, humilde y pacífica; pero… no parecía feliz.
Es que se había mirado en las aguas y se había visto distinta de todas las otras aves; era más blanca que todos los otros seres de su alrededor.
La paloma no conocía el valor de la blancura, porque – ¡ qué casualidad! todavía no había hecho el Gran Genio , flores de ese color.
Por eso… tuvo vergüenza de ser blanca. ¡ Pobre paloma!
Con la congoja de los humildes gimió en continuo sollozo: u u u u
El Gran Genio miró hacia abajo. Estaba recreándose en la contemplación de su obra…. cuando, de pronto, advirtió los gemidos; y al escuchar ese lamento triste, se acercó a la desconsolada avecilla.
La vio sufrir y,… – a pesar de considerarla la más bella de sus criaturas- ¡ cosa rara!, la dejó con su dolor. Parecía demasiado satisfecho de su obra.
Ella no comprendió entonces… no podía comprender…
Se escondió en la espesura de la selva y tradujo su angustia dándose picotazos en el pecho.
Quería destrozarse el corazón…, ese corazón que parecía ahogarla.
El dolor le quitó el sentido y el rocío de la mañana se lo devolvió al día siguiente.
Amaneció afiebrada; necesitaba beber agua fresca, y… al acercarse a la laguna más próxima, vio reflejada una mancha roja que tenía su blancura, producida por la herida.
¡ Pobre paloma herida… pobre palomita blanca embellecida por las señales del dolor!
Se encontró extraña… Arrepentida y temerosa se presente ante el Gran Genio y él la encontró más hermosa aún. La mancha era ocasionada por una herida del corazón y eso no lo había previsto para acrecentar la belleza de sus obras.
En vez de amonestarla, alentó a la cándida avecilla, y admirando su valor quiso perpetuar la manchita para recordar algún día a los hombres, que quien ha conocido el dolor… florece en tonalidades de belleza incomparable.
Y, no faltó después algún misionero, que, al recoger el acervo espiritual aborigen en materia de folclore, completase la leyenda firmando que ese corazón humilde, manso y sangrante, perpetuaría en las selvas de América, el recuerdo de otro corazón sangrante cuyo simbolismo desentrañarían los tiempos.
Y los tiempos… qué bien desentrañaron el simbolismo de un corazón sangrante… y de la fuerza redentora del dolor.
….. Esas palomitas que en algunas regiones han ido cambiando algo su tinte blanco…, no cambiaron la candidez de sus sentimientos, ni la humildad y pureza de su estirpe mansa… y; si siguen escondiéndose en los bosques argentinos, en los que todavía se escucha su gemido: uu… uu… uu… uu… que adquiere ante los oídos de algunos hombres, ecos de fervorosa oración.
Interesantes
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