Leyenda del Picaflor

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24-01-2011 | Por : uslico | Categoria: Leyendas

El picaflor, a quien los indios llaman  “schimigaichik”, es un pajarito sagrado que jamás se atreverían a herir.

Esta graciosa avecilla, oriunda de América, es nada menos, que   la expresión de la libertad…, y nada menos que la libertad de los espíritus.

Es el hijo dilecto del  Coptanoón, que tiene aquí abajo muchos servidores, pero cada uno con un destino diferente.

Y el destino del picaflor no puede ser más bello: liberar a las almas de un castigo que las tiene errantes y alejadas de su morada final.

El genio máximo, sostienen los tobas, no hizo las almas para la tierra, sino para la luz y para las alturas.

Castigadas por una falta de misericordia, sus almas están condenadas a no subir hasta el Genio, por si mismas.

Desde que ocurrió esa desgracia tremenda, hace mucho tiempo, cuando un toba se muere, sus hermanos lo entierran en un lugar florido del bosque, casi siempre en la orilla.

Le dejan la cabeza afuera  durante varios días y,  para evitar que los hambrientos caranchos lo hagan presa de su apetito y voracidad…, lo cubren con ramas de espinillos.

El alma del difunto se escapa por la nariz… o por los ojos…, o por la boca y busca refugio en alguna flor próxima; pero… como la vida de las flores es tan breve, tiene que buscar frecuente refugio,  y así anda errante recordando sus pasadas culpas…, de flor en flor.

Después… los tobas cubren piadosamente la cabeza yerta; y así el cementerio aborigen parece un conjunto de hormigueros o tacurúes.

El  Noón  contempló un día esos sitios  de aquí abajo… y vio también a las almas errantes buscando refugio entre lianas y yuqueríes.

Conmovido, tomó haces de luz de su luminosa habitación y formó una nueva criatura, a la que infundió su espíritu con chispas aladas de amor a la libertad…, con un corazón dispuesto al sacrificio por la liberación de los espíritus esclavizados…,  y con un pico largo… largo… capaz de extraer de las entrañas  de las flores silvestres, las almas refugiadas en ellas.

…Esa criatura es el schimigaichik  o picaflor, que en los días de sol cuando así lo dispone el Gran Genio, anda volando por los bosques y chacras,  inquieto y tembloroso por la emoción de su destino, se detiene de flor en flor. Busca almas para llevarlas al  Genio.

Por eso los tobas aman y respetan al schimigaichik.

….Por eso no hieren a los picaflores…, y por eso,  cuando los días nublados se suceden insistentemente… y los schimigaichik  no se acercan a las costas floridas de los bosques de mi provincia, imploran los tobas:      iooo  sañoa   sañoa  sañoa  iooo  sañoa    sañoa   sañoa  iooo…   sañoa …      iooo  sañoa   sañoa    iooo  sañoa …sañoa…sañoa ………

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