Mito del Hombre Lobo

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Posted on : 28-12-2010 | By : uslico | In : Mitos
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UN JOVEN CONTEMPLA ATERRADO LOS EXTRAÑOS FENÓMENOS SUCEDIDOS DURANTE SU VISITA A UN PUEBLO DE ZAMORA CON MOTIVO DE UN ENTIERRO FAMILIAR

Todo comenzó en el invierno de 1.993. Yo tenía 24 años y era una persona normal, joven y alegre. Había viajado solo al pueblo
de mis padres en Zamora para asistir al entierro de una tia de mi padre que había fallecido a los 84 años de edad.

Llegué cuando todo había terminado. Pedi disculpas a mi abuelo por no poder haber llegado antes, pero es que todo había sido tan precipitado. Las campanas tocaron a muerte, y un escalofrio recorrió mi cuerpo.

Comenzaba a anochecer y el frio se notaba cada vez más; además había empezado a nevar. El pueblo parecía ser un pueblo fantasma.
Me dirigia a casa de mi abuelo que está alejada de las demas casas, y entonces lo escuché nitidamente.

Era un aullido, un tremendo aullido de lobo. Sentí un aliento fetido a mis espaldas; me di la vuelta y entonces lo vi; era un tremendo lobo negro. Sus ojos tenian un brillo asesino y sus fauces abiertas buscaron mi cuello.

En un instante se abalanzó sobre mi y me tiró al suelo. No podía zafarme, tenía mucha más fuerza que yo. Sentí el primer mordisco
y después escuché un disparo.

Cuando desperté me encontraba en casa de mi abuelo. El había sido el autor del disparo. Pregunté por el lobo; y mi abuelo me lo enseñó. Alli estaba, muerto. Era un ejemplar tremendo, quizas su peso llegara a los 70 kilos.

Me toqué el cuello; me dolía la herida que me había producido la terrible alimaña.

Mi abuelo me trajo la cena y al poco rato me fui a la cama y me quedé profundamente dormido. Soñé con el tremendo lobo, me miraba, sus ojos eran claros y me sentí relajado.

Me desperté no se a que hora de la madrugada. Me seguía doliendo la herida del cuello. Me acerque a un espejo para mirarme y entonces mi sangre se heló en las venas.

Me toqué las orejas y me dí cuenta que eran puntiagudas; mis ojos ya no eran azules, sino marrones y oblicuos, mi nariz era un largo y tremendo hocico, y mis manos….

¡Dios, mis manos no eran manos, se habían convertido en unas horribles garras, garras de lobo… Y mi cuerpo estaba lleno de un pelo duro y negro…

¡Me había convertido en pocas horas en un hombre-lobo… Era una locura; una tremenda locura, pero asi era; y ahora sentía unas ganas tremendas de comer ¡carne fresca!.

Escuché un ruido en la otra habitación; era mi abuelo que estaba roncando, me acerqué a su cama, lo agarré por la cabeza y le mordí en el cuello; la sangre empezó a salir a borbotones y yo comía su carne con tremendo apetito.

Después de esto, me acerqué a la ventana y miré la luna ¡Estaba llena y me miraba! Un aullido lastimero salió de mi garganta.

Era la primera muerte de las muchas que tendría que llevar a cabo al haberme convertido en un monstruo sediento de sangre y carne humana.

Me desperté con un dolor de cabeza increible y un sabor agridulce en la boca. Me toqué con los dedos la comisura de los labios y noté que tenía algo que parecía reseco; entonces me dí cuenta de lo que era. ¡Sangre!…

Miré a mi alrededor y ví que estaba totalmente desnudo al lado de mi pijama que estaba tirado en el suelo y totalmente destrozado.

¿Qué extraños sucesos habían ocurrido la noche anterior?…

Fui a la habitación de mi abuelo. Lo que vieron mis ojos parecía una pesadilla. Alli estaba el viejo o lo que quedaba de él; toda la habitación estaba ensangrentada. ¿Quién había hecho aquella atrocidad?. La respuesta no quería aceptarla mi cerebro.

Han pasado ya dos meses desde aquellos terribles acontecimientos y cada plenilunio se repite el mismo ritual. ¡Debo salir a buscar carne humana. He leido bastante en este tiempo sobre la licantropia, esa tremenda enfermedad que me ha convertido en una bestia asesina; en todos los libros dice lo mismo:

“Al hombre-lobo debe matarlo alguien que lo ame y sienta mucho cariño por él; y debe hacerlo disparandole al corazón una bala
de plata o en su defecto un cuchillo plateado”…

Dire también que en este tiempo he conocido a una muchacha; yo siento verdadera pasión por ella y me parece que ella también
siente lo mismo por mi. ¡Dios mio!, cada vez que hay luna llena debo buscar cualquier pretexto para no verla todo ese tiempo.

Es una locura, pero debo decirselo, debo contarle en lo que me he convertido…

Ella lo comprenderá; será esta noche. Tengo preparado ya el puñal…

Esta carta se encontró al lado del cadaver de un joven con un puñal de plata clavado en el corazón.

Junto a él una joven que confesó haber sido la persona que lo había matado. El motivo….

“Dijo que aquella noche él se había convertido en un hombre-lobo”

Verdades y mitos sobres los Vampiros

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Posted on : 28-12-2010 | By : uslico | In : Mitos

Los Vampiros son muertos vivientes, y deben alimentarse de la sangre de los vivos. Cierto. Un vampiro está clínicamente muerto, su corazón no late, no respira, su piel está fría, no envejece, y aún puede pensar, caminar, conspirar, hablar… cazar y matar. Por eso, para mantener su artificial inmortalidad, debe consumir sangre periódicamente, a ser posible humana. Algunos penitentes vampiros se alimentan con sangre de animales, y ciertos antiguos deben cazar y matar a otros de su clase para subsistir, pero la mayoría lo hace de la sangre de su raza original.

Cualquiera que muera debido al mordisco de un vampiro se convertirá en vampiro. Falso. Si fuera cierto, el mundo estaría lleno de vampiros. Sí, se alimentan de sangre humana y algunas veces matan a la presa, pero la mayoría de los humanos que mueren debido al ataque de un vampiro simplemente fallecen. Para volver como un no-muerto, no se debe dejar ni una gota de sangre a la víctima y acto seguido ser alimentada con un poco de la sangre del vampiro que le atacó. Este proceso, llamado Abrazo, es lo que causa la transformación mística de humano a no-muerto.

Los vampiros son monstruos, espíritus demoniacos encarnados en cadáveres. Falso… y cierto. Los vampiros no son demonios de por sí, sino que una combinación de trágicos factores les impulsa inexorablemente a hacer maldades. Al principio, el vampiro recién creado piensa y actúa tal y como lo hizo en vida. No degenera automáticamente en un monstruo sádico y malvado. Sin embargo, pronto descubrirá su insaciable sed de sangre, y se dará cuenta que su existencia depende de cazar a los de su especie. En muchos aspectos, la forma de pensar del vampiro cambia, adopta una serie de comportamientos que son más propios de un depredador solitario que de un omnívoro común.

Al principio no querrá alimentarse, pero al final se verá forzado por las circunstancias o por necesidad, y hacerlo se hará mas fácil a medida que pase el tiempo. Se dará cuenta de que ya no es digno de confianza, y empezará a dejar de confiar en los demás. Comprenderá que es diferente, y se mantendrá alejado del mundo mortal. Se hará cargo de que su existencia dependerá del secreto y el control, se convertirá en un manipulador de primera clase. Las cosas degenerarán a medida que los años se conviertan en décadas y éstas en siglos, matará una y otra vez y verá cómo la gente a la que quiere envejece y muere. La vida humana, tan corta y vulgar en comparación con la suya, tendrá menos y menos valor, hasta que el “rebaño” mortal que le rodea no signifique más que un enjambre de molestos insectos. Los vampiros antiguos son los más hastiados, insensibles, paranoicos (resumiendo, monstruosos) seres que el mundo haya conocido. Puede que no sean exactamente demonios, pero, ¿quién nota la diferencia?

La luz del sol quema a los vampiros. Cierto. Si los vampiros no se esconden del sol, mueren, aunque algunos pueden resistir el toque de sus rayos durante periodos cortos de tiempo. Son criaturas nocturnas, y a la mayoría les resulta extremadamente difícil mantenerse despiertos durante el día, incluso en áreas protegidas.

Los vampiros son repelidos por el ajo y el agua corriente. Falso. Esto son sólo mitos.

Los vampiros son repelidos por las cruces y otros símbolos religiosos. Generalmente esto es falso. Pero, si el portador del símbolo tiene una gran fe en el poder que éste representa, un vampiro puede sufrir efectos nocivos.

Los vampiros mueren si su corazón es atravesado por una estaca. Falso. Sin embargo, una estaca de madera, flecha, saeta…, que atraviese el corazón del monstruo, lo paraliza hasta que le sea extraída.

Los vampiros tienen la fuerza de diez humanos, pueden controlar a los lobos y a los murciélagos, pueden menudo, poco más poderosos que los humanos. Pero a medida que crecen en edad y entendimiento, aprenden a utilizar su sangre para invocar poderes mágicos y secretos, a los que llaman Disciplinas. Los ancianos poderosos son a menudo rivales de ficticios Lestat o Drácula, y los verdaderos antiguos, como los Matusalenes y los Antediluvianos, que han estado rondado las noches de miles de años, poseen literalmente poderes semejantes a los de los propios dioses.