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Cuentos, Leyendas y Mitos

 


Jul
06
El ciervo, el manantial y el león

 

Agobiado por la sed, llegó un ciervo a un manantial. Después de beber, vio su reflejo en el agua. Al contemplar su hermosa cornamenta, sintióse orgulloso, pero quedó descontento por sus piernas débiles y finas. Sumido aún en estos pensamientos,

apareció un león que comenzó a perseguirle. Echó a correr y le ganó una gran distancia, pues la fuerza de los ciervos está en sus piernas y la del león en su corazón.

 

 

Mientras el campo fue llano, el ciervo guardó la distancia que le salvaba; pero al entrar en el bosque sus cuernos se engancharon a las ramas y, no pudiendo escapar, fue atrapado por el león.

A punto de morir, exclamó para sí mismo:

 

 

-- ¡Desdichado soy! Mis pies, que pensaba que me traicionaban, eran los que me salvaban, y mis cuernos, en los que ponía toda mi confianza, son los que me pierden.

 

 

 

Muchas veces, a quienes creemos más indiferentes, son quienes nos dan la mano en las congojas, mientras que los que nos adulan, ni siquiera se asoman.

 

 

 

 

 

 






Jul
06
EL ORIGEN DEL CALAFATE

 

(Leyenda Selk’nam )

 

Cuando  los  Selk’nam  habitaban  Tierra  de  Fuego  se  agrupaban  en diversas tribus, dos de ellas se encontraban en gran conflicto, los jefes de ambas comunidades se odiaban hasta la muerte.


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Jul
05
La creación de las estrellas

El nativo Mariano Ponce era uno de los “semaneros” que cuidaban la iglesia del pueblo, era un Pixcali. Sus obligaciones consistían en conservar limpio el edificio, en cuidar las velas encendidas

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Jul
05
Meli y las Hadas

 

Erase una vez en el pueblo de Enriflor, existía una familia que se dedicaba al comercio, ellos hacían hilos para fabricar suéteres, mantas y alfombras, aquella familia era muy trabajadora, su hija mayor, Ana cuidaba a sus pequeños hermanitos, Ana una joven muy hermosa que ayudaba en los labores de casa; salía por las tardes a vender a la plaza principal del pueblo,  perfumes y esencias, su papá las traía de pueblos lejanos, cuando conseguía hilos de seda.

En una tarde fresca, cuando el aire jugaba con los aldeanos revoloteando sus sombreros y cabellos; Ana se encontraba sentada en una banca cerca del pozo, vendiendo sus fragancias, sin darse cuenta, y sigilosamente un joven muy apuesto se acerco a ella pidiéndole que le mostrara el perfume más rico y especial que ella tenía.

Ana, saco de su canasto una pequeña botellita y le dijo – Señor esta fragancia viene de un lugar muy lejano, más allá de donde el sol se oculta, un leñador fue quien se la vendió a mi padre y le hizo saber que era la única en su existencia; Comento que un día se encontraba en un yacimiento de minerales cercano a su casa, y un pequeño hombrecillo de barba larga y blanca, se encontraba en problemas, uno de sus piececillos se había atorado en una trampa para animales, el leñador lo rescato, por agradecimiento al salvarle la vida, el pequeño hombrecillo se la regalo, el leñador la quería conservar pero el necesitaba dinero, así que mi padre se la compro.

Espero que le agrade, la historia que le he contado, y la haga especial, aquel joven apuesto la miro y le dijo que se la regalaría a un mujer muy hermosa, Ana se sonrojo, el joven apuesto sonrió;  Ana guardo la botella en un pequeño bolso de color verde con figuras que se unían entre si y formaban una flor, con hilos de color plata, el joven apuesto saco de un costalito que tenia amarrado en su pantalón, diez monedas de oro, Ana las tomo, y agradeció su compra, aquel joven desconocido se marcho.

Al llegar la noche, Ana recogió su canasto de perfumes y se marcho, caminando por el pueblo se encontró de nuevo aquel joven apuesto, el respetuosamente le pidió acompañarla a su casa y ayudarle a cargar su canasto, Ana accedió, ella le pregunto, – ¿Cuál es tu nombre eres nuevo en el pueblo? a lo que el joven respondió - Me llamo Francisco soy conductor del carruaje de diligencias del pueblo por eso no estoy mucho tiempo aquí, aunque yo si te conozco, ya te había visto en la plaza central, cuando llego de alguna diligencia que regularmente es cada fin de semana, te veo sentada en aquel lugar con tu sonrisa perfecta, además en ocasiones transporto a tu padre para comprar sus hilos y otras veces los vendedores me dan su mercancía para que se la entregue a tu padre, sin necesidad de que el vaya, Ana quedo sorprendida que Francisco la conociera más de lo que ella pensaba, al llegar a su casa el joven se despidió  dándole un beso en su pequeña mano delicada con respeto y cariño, a partir de ese momento Francisco buscaba cada fin de semana a Ana en la plaza.

Al pasar los meses Ana y Francisco fueron novios; y una noche,  donde la luna y las estrellas iluminaban el bosque, Francisco saco un cofre pequeño de madera, Ana al abrirlo se encontró que dentro se hallaba el perfume que tiempo atrás, Francisco le había comprado, el apuesto joven la había comprado para ella, esa noche Francisco le pidió a Ana que se casaran, ella acepto, poco después su boda se celebro en un campo lleno de flores adentro del bosque que rodeaba al pequeño pueblo, el viento cantaba de un manera tenue y hacia que las flores bailaran a un solo ritmo, unos meses después Ana se entero que sería madre; Ana y Francisco estaban muy contentos, por la espera del nuevo miembro de la familia.

El día de la espera había terminado, Ana tendría a el pequeño bebe; era invierno aun, faltaban barios días para la primavera, pero esa mañana, los arboles y las flores se tonaron de un color singular; un brilloso verde esmeralda, el bosque se lleno de flores en tan solo un día, Ana tubo a una preciosa niña que llamo Meli,  por semejarse a  la miel, además Ana pensó que esa hermosa bebe seria quien le endulzaría  la vida, y así fue Meli era muy hermosa y su sonrisa encantaba a todo aquel que se le acercara, además sorprendía su inteligencia, y su bondad.

Meli cumpliría doce años de vida, Ana estaba muy contenta y quería darle un regalo especial, así que platico con Francisco, porque deseaba obsequiarle el perfume, que Francisco le regalo, hace años, su esposo accedió gustoso por la idea. Así que sus padres llamaron a Meli  para darle su regalo,  Ana comenzó – Meli este es un regalo muy especial para tu papi y para mi, por este perfume lo conocí, espero lo cuides bien, nadie lo ha abierto y tiene muchos años,  espero que lo valores. Meli agradeció.

Esa misma noche cuando Meli se encontraba en su cuarto, abrió su regalo, observo la bolsa de color verde, sus dedos fueron rodeado los hilos de plata que formaba una flor, expidiendo un olor exquisito, retiro la bolsa… saco la botella,  al abrirla salió un destello de luz, formando un pequeña capa de brillantes, como si una estrella hubiera estallado en su habitación; Meli se levanto de su cama mirando como las lucecillas caían poco a poco dentro de su cuarto, tocándolas con sus manos se divertía disolviéndolas, vio que dos pequeñas mujercitas con alas revoloteaban en su habitación, dejando a su paso centellas y una aroma a lisis y tulipanes una tenia la luminosidad de color blanco y otra de color verde, Meli con curiosidad y cautela se acerco.

Una de las pequeñas mujercitas miro a Meli. - ¡Hola!  Tú eres la persona que nos libero de aquel frasco. –Si contesto Meli con un poco de desconfianza; - Que bueno muchas gracias, ya me dolía mucho mi espalda y aparte ya no aguantaba a mi hermana, me pateaba mucho; en ese instante contesta el otro diminuto ser; pero si tú eres muy quejumbrosa si solo necesitaba estírame para hacer un poco de ejercicio; “ejercicio” contesta el otro diminuto ser, ¡no mientas! si lo hacías con intención de pegarme, si no te conociera como eres de maldosa, - Yo como crees “No es cierto” – ¡Esperen! dijo Meli, ustedes quiénes son y además no creen que deberían hablar y no gritar, tranquilas no se enojen, si hablan fuerte despertaran a mis padres. “PERDON” contestaron al mismo tiempo las dos mujercitas, la pequeña de luminosidad blanca contesto yo me llamo Andehui y mi hermana menor se llama Miza, nosotras somos HADAS hace muchos años un Duende llamado Transago estaba en nuestro bosque, que esta mas allá de los mares del oriente, este duende travieso nos capturo porque mi hermana Miza no quería casarse con él, - ¡No es cierto! contesta Miza, -Como podrás ver mi hermanita es muy hermosa se dice en nuestro mundo, que las hadas que nacen con luminosidad blanca son las más bellas y que cuenta con mayores virtudes que las demás, sin embargo a mí me consideran físicamente una hada muy fuerte, yo quería salvarla y no pude, así que nos capturo a las dos (graciosamente le enseña la  lengua a su hermana Andehui), Meli esbozo una pequeña risa por la forma en que las hermanas discutían, y se dirigió a ellas ¡Pero si las dos son hermosas!.

Bueno como sea estamos aquí y tú nos has liberado contesto Andehui, y estamos agradecidas contigo, además somos seres  llenos de virtud y generosas con los seres humanos y en especial con los niños, así que nuestro deber es cuidarte, – Agradezco su presencia es el mejor regalo que puede haber recibido, Aaah no me digas que es tu cumpleaños contesta Miza. – Si y no me esperaba esto; las hermanas Andehui y Miza, comenzaron a danzar con movimientos ligeros y graciosos como si fueran parte del aire, Meli también comenzó a bailar y sus pies no tocaban el piso, colores de arcoíris salieron por su ventana, Meli comenzó a descender justo cuando el baile estaba terminando y miro que las dos hadas tenían un vestido muy hermoso de color rosa, con unos destellos de color lila y un pequeño encaje en las orillas del vestido de color dorado, Miza le dijo – ¡Tómalo! es tuyo esta hecho especialmente para ti, Meli sonriendo, se fue a la cama.

Al despertar recordó lo sucedido en la noche y aun pensando que todo era un sueño comenzó a buscar a sus dos nuevas amigas, su cuarto se encontraba ordenado y limpio,  en la silla que se encontraba a lado de su cama se hallaba aquel hermoso vestido, corriendo, se dirigió a la cocina donde su madre estaba. – Mami; en la botella del perfume que ustedes me regalaron se hallaban dos pequeñas hadas, una de color blanco y otra de color verde se llaman Andehui y Miza,  me obsequiaron este vestido, Ana sin comprender mucho contesto, -Meli no puede ser cierto, eso no existe, ni las hadas, ni la magia.

“Miza y Andehui” entraron la cocina, Meli le dijo, - Mami si en este momento tu cocina estuviera limpia, me crearías, - Su mamá le sonrió, nena yo siempre voy a creer en ti, pero eso de que las hadas existan y la magia, parece que has leído muchos cuentos, - Bueno déjame hacerles esa petición y lo veras con tus propios ojos; las hadas revolotearon por la cocina dejando limpio todo a su paso, Ana quedo sorprendida y asustada a la vez, - Meli te creo, pero adonde están yo no las veo; Ah,  Andehui ¿Por qué no las puede ver mi mamá? Contesta la pequeña hada de luminosidad blanca – Recuerda que si otro ser humano nos viera aria lo que fuera para capturarnos, cuando cuidamos de alguien, solo ese humano nos podrá ver, los humanos son envidiosos y avaros, Meli enojada respondió, -Pero mamá no es como los demás, Miza le contesta, - No te enojes Meli, tu mamá nos vera cuando crea de verdad y lo haga de corazón, Meli comenzó a platicarle a Ana la respuesta de las hadas, su mami sonrió, está bien, solo que tengan  cuidado y no hagan travesuras chicas,  deben portarse bien, sorpresivamente en la mesa se encontraba un ramo de flores.

A partir de ese momento las hadas acompañaban a Meli a todas partes, un día, caminando por la espesura del bosque, las hadas adornaban con flores el camino, Miza le pregunto a Meli como habían llegado con ella, que tenía curiosidad; Meli comenzó a platicarles aquella historia de amor entre sus padres, las pequeñas hadas se iluminaron con mucho fervor, parecía que Meli caminaba por el bosque con dos estrellas, las hadas se sentían bien por formar parte de aquella historia, así que no solo cuidarían de ella, también le enseñarían a explotar sus virtudes, para que pudiera trasmitirlo con los demás seres humanos, si ella quisiera.

Meli les pregunto a Miza y Andehui bueno ¿De qué se alimentan? Adehui apresurada contesto nosotras nos alimentamos del néctar de las flores y de la miel; Miza con su risa encantadora dice, - Sabes Meli tu nombre suena como a nuestro alimento la miel, es como si el destino planeara que nosotras estuviéramos contigo ya que nadie abrió esa botella, hadas las quiero mucho, seremos las mejores amigas por siempre, las pequeñas hadas miraron a Meli con ojos vidriosos, Andehui se poso  en la  mano de Meli nosotras nos tendremos que ir algún día y eso será cuando tu ya no necesites de nosotras; No yo las necesito eso no sucederá.

Así pasaron varios años, Meli ya era una señorita, llena de cualidades, llego nuevamente el día más esperado por las hadas que era el cumpleaños, al despertar su cuarto estaba adornado con ramos de flores por todos lados, y en la mesa de sus cuarto una pila de regalos, Meli le agradeció a Andehui y a Miza por sus detalles, pero percibió que la mirada de Miza era diferente que su luz no era la misma, -Miza tienes algo, veo que estas diferente, a lo que ella respondió “diferente yo” mírate tu, ya eres toda un señorita, Adehui toco el hombro de Miza e intercambiaron miradas, sin decir nada, bueno está bien, en la noche mis padres harán una reunión por mis veintidós años, “fantástico respondieron las hermanas”.

Por la noche llego la familia de Meli, para festejarla, terminando  la cena Miza y Andehui la llevaron fuera y en la parte trasera de la casa se encontraba un hermoso y bello jardín de muchos colores y extrañas flores de color azul, amarillo, lilas y rojo fuerte, Meli observo a las hadas, su color no era el mismo, Andehui la miro y le dijo, - Mi pequeña Meli has aprendido mucho eres una mujer con muchas virtudes úsalas muy bien se amable y sonríe siempre, este jardín es nuestro regalo de despedida hoy tenemos que partir, el rostro de Meli comenzó a cambiar y sus ojos comenzaron a humedecer, no llores que nosotras sabemos que tú te encontraras  bien, Miza comenzó a descender, su vuelo ya no era el mismo, de sus ojos  salían pequeñas lagrimas, Meli la sostuvo entre sus manos, - No, No por favor que pasa, Miza, - No te preocupes nosotras las hadas cuando cumplimos con nuestra tarea tenemos que desaparecer, en ese momento Ana salió de la casa y miro a dos pequeñas hadas, una se encontraba en la mano de Meli y otra volando lentamente, - ¡Las veo!, pero que pasa, Meli miro a su mami, - Mamá están desapareciendo su color se extingue que pasara con ellas, Andehui respondió -Nosotras seremos parte de la naturaleza, nos trasformaremos en uno de los cuatro elementos aire, fuego, tierra o agua, y también comenzó a descender, Meli les dio un beso y las hadas hermanas se abrazaron fuertemente, Miza le dio levemente un empujón de broma a Andehui, no seas cursi que si la naturaleza lo quiere tu y yo nos veremos de nuevo, Andehui sonrió, en ese momento su luz se apago, la noche se encontraba triste había un lluvia de estrellas, los cuerpecillos de las hadas comenzaron a flotar, Miza cambio y se volvió aire y Andehui en tierra, después de un momento de silencio comenzó a revolotear una corriente de aire, la cual produjo que la tierra que se encontraba cerca de los pies de Meli se unieran y provocaran un pequeño remolino envolviendo a Meli,  y así juntas las hermanas se unieron.

Meli sollozando camino por aquel jardín, rozando las flores con sus dedos, encontró algo que estaba escrito en una hoja de una de orquídea: “Pequeña en este jardín siempre encontraras las cosas exactas para cuando te sientas sola, triste y necesites amigas” Andehui y Miza

Al paso del tiempo Meli fue una de las mujeres más queridas y respetadas no solo en su pueblo, ella trascendió fronteras y enseño, que con amor, respeto, bondad, inteligencia, cada uno de los objetivos que nos propongamos se lograran;  curiosamente donde ella se presentaba, de repente el aire era travieso como la pequeña Miza, despeinándola  y la tierra que pisaba era firme dándole seguridad, una enseñanza principal que aprendió de Andehui.

 

FIN

 

 

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Jun
25
HISTORIA DE LA MONTAÑA QUE TRUENA

Cuentan que hace muchísimo tiempo vivía en la cordillera un pueblo de guerreros, un pueblo al que los otros llamaban "El enemigo invencible".

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