Cuento Rasguños dentro de la pared

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Posted on : 30-12-2010 | By : uslico | In : Cuentos

En la escuela no se veía a nadie, y yo en medio del patio, justo en el lugar que ocupan los niños que no obedecen a la señorita Camila la Directora del plantel,…no recuerdo porque estoy aquí.

Tal vez arroje el almuerzo por la ventana, ya que nunca me han gustado esas galletitas diminutas de arroz inflado que están enchiladas, según los maestros es nutritivo, con un sabor que a todos los niños les gusta, pero a quien se le ocurre eso, parece comida de perro, bueno creo que mi perro Dogi come mejor.

Pero bueno, realmente no recuerdo porque estoy aquí, sentada con las rodillas encogidas sostenidas por mis brazos, a plena luz del sol, de repente aparece la maestra Camila con esas botas tipo militar que la caracteriza y esa faldita de círculos,

-¡Adriana! creo que es suficiente ya aprendiste tu lección, te recuerdo que para la otra que te hagas la graciosa de estallar a gritos en el salón, diciendo tonterías de que hay alguien que raspa las paredes por dentro y quiere acabar con la escuela, el salón de clases, con los maestros, y que se yo, tanta incoherencia mas,  te prometo que a la otra no solo te castigo si no te expulso.

-De prisa que tu mamá esta apunto de venir a recogerte y sacúdete  que mira a demás te sentaste en el suelo y te quedaste dormida, que niña…; Se alejo la maestra a toda prisa a su oficina.

No comprendí nada de lo que pasaba, con eso de que hay alguien que quiere acabar con los maestros, que loco, acaso fui yo la que dijo eso…, si hay alguien que quisiera desaparecer la escuela y a los maestros, sería mi compañero Leo, que no es muy bueno para estudiar no le gusta la escuela, Ja ja.

Estando ya en casa, mi mamá me prohibió ver películas de terror, acción o todo tipo de cosas que me hicieran alucinar, yo decidida a entender que había pasado y aceptando mí castigo llame a mi amiga Magi por teléfono.

¡Hola! Magi habla Adriana como estas…

– Bien y tú como te sientes después de la histeria que causaste en el salón con esos gritos.

– La verdad Magi no recuerdo nada, esa es la razón por la cual te estoy hablando.

– Pues mira estábamos en clase de matemáticas justo cuando estaban explicando las divisiones, en ese momento me comentaste que escuchabas ruidos fuera del salón, con el pretexto de sacar punta a tu lápiz te acercaste a la ventana donde se encuentra cercas el bote de basura y no viste nada, cuando regresaste me susurraste que probablemente fue el aire quien hizo ese ruido, de pronto escuchaste de nuevo el ruido, según tú me platicaste que en el curso de verano al que asististe aprendiste clave Morse, tradujiste el mensaje y comenzaste a gritar…

– No crees que vez demasiada televisión  mi querida amiga.

–Magi ya recordé…,  veras que no miento te lo demostrare (En ese momento me dio escalofríos de solo recordar)

– Esta bien pero tendrá que ser el lunes, que tengas bonito fin de semana.

– ¡Espera!  Si mañana vamos a la escuela y vemos que es lo que pasa, después les avisaremos a todos; salvaríamos a la escuela seriamos unas heroínas.

– Hay amiga eso de los juegos de video no es lo tuyo, pero está bien yo te acompaño solo para que no vallas sola, nos vemos a las  10: 00 de la mañana en la entrada de la escuela.

Yo sabía que Magi siempre se hacia la fuerte y la indiferente a las cosas extrañas  pero esta vez puedo asegurar que deseaba igual que yo averiguar lo sucedido en el salón de clase.

Sabía que tenía que buscar una buena razón para que mi mamá me dejara salir temprano de la casa y mas por mi castigo, así que le dije que iría a la casa de Magi por los apuntes que no tome cuando me ausente del salón, por supuesto que sería un “SI”, no creo que mamá dejara que me atrasara en la escuela, sé que no soy súper genio, pero mis calificaciones realmente son buenas, y como la casa de mi amiga está a dos cuadras de la mía no hubo inconveniente en salir.

Ya en la escuela Magi y yo no encontrábamos la manera de entrar, trepamos un árbol que esta a lado de la puerta de entrada nos pasamos asía  la barda de la escuela, estando en la orilla, nos sentamos.

De repente vimos que alguien se aproximaba no distinguí que era, mi amiga alterada pero sigilosamente me dijo – Mira Adriana ¿qué es esa sombra tan rara?, (tomándome del brazo)

- No alcanzo a distinguir bien, pero es aterrador, (de la impresión las dos caímos de la barda, no paso nada grave, solo que mi tenis quedo arriba columpiándose a dentro y fuera de la escuela… que desgracia no cayó para ningún lado) amiga tendré que seguir este camino descalza, Yo quería soltar una carcajada pero Magi seguía espantada, no por el golpe si no por no saber quién era aquel extraño.

Nos paramos muy despacio, corrimos al salón de música de la maestra Juanita, lo admiramos y concluimos que es más grande de lo que se ve, tal vez por la ausencia de los alumnos.

Nuevamente vimos como paso una sombra pero esta vez fue más cerca, parecía un hombre pero con la cabeza más grande que su cuerpo su cabello colgaban como una red enmarañada, sus manos también era grandes en una traía cargando una arma no sé muy bien que era, solo se veía larga y en la otra una red, pantalones abultados, al caminar era dominante, sus botas tenían un aspecto similar a la que usan los cazadores en la selva.

Las dos no agachamos lo mas que se pudo vi a Magi – Tal vez salió de la pared los rasguños que escuche ayer eran porque estaba escavando su salida y atraparnos a todos… (Nuestros corazones estaban a punto de estallar)

-Adriana tal vez sería mejor que nos fuéramos, llamaremos a la policía o a la maestra Camila ella sabrá que hacer,… tenía razón quería salir corriendo y hacer lo que mi amiga decía, la tome del brazo y nos dirigimos a la parte trasera de la escuela, ahí se encuentra una puerta exclusiva para que los maestros estaciones sus coches, cuál fue nuestra sorpresa “EL COCHE DE LA MAESTRA CAMILA”, -Magi la señorita Camila está aquí –  ¡noooo! tal vez ya la atrapo o la convirtió igual que él.

Las dos gritamos tal vez se escucho, hasta mi casa, vimos que el hombre venia tras de nosotros, corrimos lo más rápido que se pudo, casi al llegar a  la puerta para salir, mi pie descalzo se lastimo con una piedra, Magi regreso como buena amiga por mí, el horrendo monstro me tomo del brazo yo grite desesperada…

El monstro se quito la capucha; Era Don Tomas, el conserje.

-Mis niñas lindas que hacen el día de hoy en la escuela, les pasa algo… Magi y Yo comenzamos a llorar, la maestra Camila salía de nuestro salón de clases con un pañuelo en la boca.

-Adriana, Magi que sucede, tranquilas no lloren, yo tome a la maestra Camila de la mano y le platique porque estábamos ahí, del monstro que vimos y que pensábamos que ella se encontraba en peligro.

-Niñas que imaginación la suya no dijo la maestra, solo es Don Tomas, – Esta bien, lo entendemos pero los ruidos, los ruidos si eran reales, yo los escuche,  -Si Adriana, miren… Nos llevo al salón de clases, nos mostro que fumigaban      – Había ratones entre las paredes – Después de que te fuiste en la tarde, Don Tomas me explico que se oían ruidos entre las paredes y descubrió la plaga de ratones, – Magi y Yo nos miramos, “oh cielos solo son ratones”, y la maestra Camila nos llevo a casa…

Autor: Vianca Zarazua


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